Porque preferimos ajustar el precio a sus necesidades reales y evitar que pague de más.
Guardar los equipos de un refit de dos meses, almacenar la maquinaria de un contratista durante un año o realizar un traslado puntual requieren operativas y plazos totalmente distintos, aunque utilicen el mismo tipo de contenedor. Un precio estándar encarecería los proyectos cortos o limitaría la flexibilidad de los de larga duración.
Por eso presupuestamos por proyecto. Díganos el tamaño, las fechas y qué va a guardar, y le damos un precio real: mes a mes, sin permanencias largas y sin costes ocultos.
Lo que conviene saber antes de pedir precio. Si la suya no está aquí, pregúntenos.
El contenedor en sí, el uso del cubrecandado, su propio código de entrada, acceso rodado hasta la puerta, un recinto iluminado con toma de corriente en el exterior y videovigilancia 24/7 sobre una instalación vallada. El acceso todos los días de 6:00 a 22:00 forma parte del alquiler, no es un extra.
Su candado: el cubrecandado admite un candado de alta seguridad que usted compra y del que conserva la única llave. El transporte de ida y vuelta a la instalación y cualquier izado también corren de su cuenta: no prestamos servicios de transporte ni de grúa.
El alquiler cubre el espacio, no lo que usted mete dentro. Compruebe si alguna póliza que ya tenga cubre bienes almacenados fuera de sus instalaciones y díganos si necesita algo de nuestra parte para contratar cobertura.
El tamaño de la unidad, cuánto tiempo la necesita y qué va a guardar. Esas tres cosas lo deciden. Una reserva larga de temporada y un hueco de seis semanas para un refit no se presupuestan igual.
Estancia mínima de un mes, que se cobra desde el día que entra, y después mes a mes. El mes en que devuelve el espacio se cobra entero.
Díganos esas tres cosas y le damos un precio, no una promesa de llamarle.